EL SIGNIFICADO POLITICO DEL TIEMPO

On 15 febrero, 2016, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

Hace cien años Albert Einstein demostró la dimensión física del tiempo. Dijo que el mismo es capaz de modificar las tres dimensiones del espacio, desde entonces ya no hay espacio y tiempo, sino espaciotiempo.

La economía política es análoga. La mejor medida económica puede resultar negativa una vez expuesta al paso del tiempo. El tiempo modifica la política,  las medidas económicas cambian las condiciones políticas iniciales y pueden dejar sin respaldo al gobierno que las tomó.

Como en la física, no hay economía y tiempo, sino economíaeneltiempo.

Un caso patético se da entre nosotros. Si el plan antiinflacionario se demora logrará agotar la paciencia social, empezando por el sector laboral y siguiendo por el empresario. Éste nunca invertirá con las altísimas tasas de interés; pero con inversiones demoradas e inflación de lenta resolución la una mano invisible agitará el caldero político. ¿La mano de Adam Smith?

La memoria de Roberto Cachanosky funciona bien cuando dice que no recuerda un plan antiinflacionario gradualista que haya tenido éxito. Es que,  el tiempo se traga los resultados parciales, no los acumula y la lucha resulta agobiante.

Para algunos, ir lento es tener responsabilidad política, en nuestra visión es ser políticamente irresponsable. Los primeros sostienen que con mayor ajuste habría más despidos y desocupados, sin hacer bien esa cuenta. Porque con años de altas tasas de interés como las que se usan contra la inflación, con años de crecimiento de costos, con años de devaluaciones constantes para no atrasar el cambio, los empresarios quedarán a la defensiva. Compensarán altos costos financieros con menores costos salariales, como tercerizaciones, precarización y despidos. Y demorarán sus inversiones.

Son seis meses de ajuste o cuatro años de indefinición con despidos.

Más aún, el gobierno no crece cuando dice a trabajadores y empresarios: “¡animémonos y vayan! nosotros no tomamos riesgo político”. Porque     entonces ¿qué pone?, ¿acaso no gobierna?

El tiempo político no es de goma, no se estira y corre contra el que no trae soluciones a tiempo. J. M. Keynes lo observó y dijo: “en el largo plazo estamos todos muertos”. Antes un romano dijo, “homo homini lupus”, “el hombre es lobo del hombre”, es la actitud gramsciana de nuestro populismo, instalarse adentro de las instituciones para desguazarlas. Lo ensayan Cristina y los suyos, esperando su lugar en el tiempo. Lo tendrán si vaciamos al Tiempo de significado político.

Los meses de buen soporte político son pocos. Y cuando en dieciocho meses tendremos elecciones, donde el peronismo va a ir por lo suyo, planteando una amenaza de gobernabilidad-acotada hasta 2019, se hace evidente que el tiempo disponible es limitado.

No se puede correr despacio si se quiere ganar. La economía política no es académica, pero aún en el campo académico no se pueden aplicar recetas para pasar de 10% al 2% de inflación, cuando hay que pasar de 30% a 5%. El ritmo  temporal del ajuste es diferente, requiere más convicción. La Opinión Pública lo demanda.

La queja actual, “no hay plan contra la inflación”, no solo está mostrando la necesidad del plan, sino comprensión frente a un mayor ajuste. No olvidemos,  el enfrentamiento entre el sector laboral y el kirchnerismo comenzó entre Moyano y Néstor y fue por la inflación. ¿Tropezaremos con la misma piedra?

 Política y Consumo

Si hay vida en otros planetas tal vez sea diferente, en el nuestro política y consumo son amantes. Van de la mano, se miran y aman. Muchísimo más en  países latinos, donde gastar es vivir y símbolo de estatus. Gastar es alegría.

Si esa descripción choca con la necesidad de austeridad para derrotar la inflación, se suma a otra realidad afligente: la economía global esta desnutrida, atemorizada y escéptica. Con lo que se agranda la necesidad del consumo interno, más cuando nuestro PBI está formado en un 70% por la demanda de consumo (Massa dixit). Entonces, ¿Cómo combinar necesidades contrapuestas?

En realidad con Cristina tuvimos un largo período de alto consumo con estancamiento en el crecimiento, desde 2011 a 2016. Cinco años consecutivos donde quedó demostrado que consumo y crecimiento no son sinónimos, sólo se potencian bajo ciertas condiciones.

Habiendo fuerte emisión por déficit fiscal, un alto consumo multiplica el aumento de precios, la inflación licúa los salarios, estos pierden capacidad adquisitiva y el crecimiento no aparece.

El consumo-inflacionario es la viveza kirchnerista, nos dejó sin crecimiento y al borde de la hiperinflación. El consumo que agranda el Producto es el que se hace sin inflación. Entonces no se da el círculo perverso ni hay necesidades contrapuestas: primero se hace la estabilidad… después el consumo.

En la economíaeneltiempo las matemáticas son diferentes, dicen: “el orden temporal de los factores altera el producto”.

 

La habilidad de Mauricio Macri

En un país harto de la confrontación permanente, de conductas facciosas y de ausencia de integración política, la actitud dialoguista del Presidente y su disposición a reconocer errores es de altísimo valor. Valor ético y heurístico, es la búsqueda de la verdad por aproximaciones sucesivas.

Ofrece negociaciones basadas en la buena fe, ésta proviene de la honestidad intelectual de aceptar errores y de la ausencia de soberbia. Se refleja en la disposición del juez Griesa y su negociador, también en la concurrencia de gobernadores, diputados y senadores opositores. ¿No es tiempo de aprovechar esta bonanza política para redoblar la apuesta antiinflacionaria?

Acaso al peronismo le convenga quebrar la inflación,  entonces entre todos, independientes incluidos, compartiremos una magnífica Política de Estado. Y accederíamos al futuro.

Sabemos que en esta situación harto difícil, heredada del populismo, es casi imposible no equivocarse. Le ocurría a cualquiera que se sentara en el sillón de Rivadavia. Aunque, como siempre, “hechos son amores y no buenas razones”, es decir que aparte de la mejor intención la inflación debe ser doblegada. Sería espantoso que quedara en pie deteriorando la credibilidad del gobierno y con ella la gobernabilidad.

La habilidad del Presidente es compatible con la crítica constructiva y además apelamos a su criterio de futbolista: “a veces, conviene apurar para ganar el partido”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CONSTITUCIÓN DE LAS PANCARTAS

On 8 febrero, 2016, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

Dos hechos formaron la base política del movimiento independiente, de gran influencia en los armados partidarios posteriores a 2001. Ese movimiento, en apariencia difuso, atraviesa el tiempo con influencia intacta.

De esos hechos el primero fue la huida en gran escala de los afiliados partidarios. Fue reflejado en el trabajo “La Argentina Bipolar” de Manuel Mora y Araujo. El autor mostró la situación del electorado: “Hacia 2010 las personas que se sienten ajenas por completo a algún partido suman el 78%

El segundo fue el grito callejero a la caída de Fernando De la Rúa: “¡que se vayan todos!”. Luego multiplicado por los cacerolazos de 2012 y2013, que  rechazaron al populismo, ¡cuidando de no entregarle la tribuna a ningún partido!

Las pancartas de los manifestantes incluyeron conceptos que ahora vemos incorporados en el gobierno, en la oposición massista y en el peronismo democrático. Allí se exigía seguridad, prensa libre, justicia independiente, anti-impunidad, contra corrupción y narcotráfico, contra inflación, anti-déficit y anti chavismo, mientras se solicitaba crecimiento económico y unificación partidaria. En las pancartas quedó plasmada la “Constitución de los Independientes”, cuando ni Massa ni Macri eran presidenciables.

Las pancartas fueron el “mea culpa” de la Argentina, y crearon  una ola ético-político-económica que varios políticos pretenden barrenar.

 Ahora, los argentinos no confiamos en los gobiernos por su origen partidario, menos ante el fluido travestismo que los caracteriza. Sino en un electorado que desplazó a masas y populismo, cuenta con caudal suficiente, valores de clase media y, sobre todo, capacidad crítica.

Ya mismo algunos periodistas de alta capacidad de análisis, conformes con los resultados electorales, comienzan a distinguir el trigo de la paja.

La rebelión massista, basada en la crítica al cristinismo, creó la primera organización con influencia independiente en el escenario político nacional. Sergio Massa rechazó el autoritarismo-k y con respaldo independiente impidió la modificación de la Constitución, como quería Cristina. Derrotó al populismo iniciando un nuevo tiempo político de raíz independiente. (Nunca entendido por el antiperonismo dogmático)

La vía massista de los independientes está abriendo la cabeza del nuevo peronismo. Los cinco millones de votos, su competencia con el macrismo y su colaboración con el mismo, convencen a muchos peronistas. La reciente incorporación de Julio Bárbaro, la rebelión encabezada por Diego Bossio y el giro acompañante de varios gobernadores, dan testimonio.

La influencia independiente actúa sobre Massa. Es lo que explica su actitud de dar apoyo a otra propuesta independiente: la de Mauricio Macri. Ninguno quiere perder al electorado que recreó los nuevos objetivos políticos nacionales. Saben que allí está la Renovación o el Cambio, según quien hable, aunque digan lo mismo.

Mauricio Macri no ganó las elecciones en primera vuelta, apenas logró un 34% de los votos, los de su electorado. Días después obtuvo el 51% en el ballotage. ¿De dónde provinieron esos votos cruciales? Sin dudas fueron de independientes hastiados del populismo, horrorizados con Aníbal Fernández,  el narco y la corrupción y, sobre todo, por falta de respuestas económicas. Nuestro actual Presidente los esperó con la Constitución de las Pancartas en la mano. Ahora, la cumple con esmero.

Características político-económicas de los jefes peronistas

¿Hay algún factor común entre los tres principales dirigentes del peronismo? Nos referimos a Sergio Massa, José Manuel de la Sota y Juan Manuel Urtubey, los tres cuentan con una característica común y definitoria: la capacidad para pensar en términos macroeconómicos.

Precisamente esa aptitud los hace potables a ojos independientes.  Massa, De la Sota y Urtubey miran la interna partidaria y, al mismo tiempo, las posibilidades económicas de Argentina como conjunto. Por eso apoyan al partido de base independiente que está reformando la economía y el Estado desde el gobierno. Quieren heredar un país entero.

La mencionada bisagra massista, con sentido político y económico, abierta a la economía de mercado, es la que abrió el camino a un peronismo enroscado en sí mismo. Pero lo más valioso del nuevo peronismo está dado por el repudio a la conducción de Cristina. Este giro crucial no sigue al electorado populista, sino al independiente. El primero, vencido en urnas por el segundo, carece de imaginación y propuesta, es resentimiento sin imaginación.

Tanto el nuevo bloque de legisladores peronistas dispuestos a dar quórum, como el grupo de gobernadores que apoyan al nuevo bloque, comparten el interés por la vía macrista de los independientes. Comprendieron que la política se escribe en EC… E de economía, C de consumo.

En la visión independiente resultaba necesaria la unión suprapartidaria entre Macri y Massa, lo sostuvimos durante toda la campaña, aunque, por culpa de  antiperonistas oxidados, Cambiemos llegó solo.  Los hechos demostraron la equivocación apenas se inició el gobierno y hoy podemos ver juntos a Macri, Massa y Urtubey.

Magnífico giro de un Presidente que ahora tiene un plan político sustentable basado en el apoyo peronista, mientras actúa como factor de unión del nuevo peronismo. Sinergia política explicita.

 ¿Es posible soñar con mayor convergencia?… sería bueno para todos.

Antiperonismo y purismo perdieron, se impuso el realismo político. Es la línea de Monzó, Frigerio y Pinedo. ¿Y el radicalismo?, en el furgón, gracias. Pero que nadie se duerma en los laureles, la derrota de la inflación y del Estado elefantiásico, también estaba en las pancartas…y está en veremos.

A los independientes no nos deslumbran los partidos políticos, todo lo contrario, velaremos para que la colaboración macrismo-nuevoperonismo continúe más allá del calendario electoral: en 2017 irrumpirán las mezquindades cortoplacistas, veneno para la Nación.

Si el antiperonismo cayó en la interna macrista, más por necesidad que por virtud, que el nuevo peronismo se enfoque en su síntesis, a desarrollarse en este escenario independiente, de acuerdos inter-partidarios y políticas de Estado. No nos interesa una democracia rajada como la de España, legada por una derecha administrativa sin visión política.

La Integración política, magnífico objetivo de Frondizi, vuelve a estar entre nosotros. El crecimiento económico aguarda, la Nación lo demanda y…está escrito en la Constitución de las Pancartas.

 

VERGUENZA DE NUESTRA INFLACION

On 31 enero, 2016, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

El gobierno eligió el camino menos conflictivo. Evitó el shock inicial para no recibir el título de “ajustador”, le daba vergüenza en el período de campaña.

Hoy, vergüenza es la inflación que tenemos, alta y creciente.  Va hipotecando el logro impecable de la salida del Cepo con un nuevo necesario ajuste cambiario y creando pérdida de confianza en el gobierno.

Quienes preferíamos el impacto económico inicial, sostuvimos que una acción lenta, poco decidida, tendría consecuencias negativas. No nos equivocamos, en los hechos la hipótesis gradualista está siendo derrotada, la inflación es su verdugo.

Macchiavello explicaba: “en caso de hacer el mal, debe hacerse todo junto”.

Lamentablemente, estamos ante una difícil situación económica por no haber aplicado una dura acción inicial contra la inflación. Los resultados no se ven, más bien se agravan, cuando van terminando los días de gracia. Los que no quisieron mostrarse como ajustadores por cuestiones de imagen, serán ajustadores por necesidad: la realidad los superó.

No importa la imagen sino la identidad con los valores votados,  y la derrota de la inflación está entre los primeros.

Los economistas del gobierno ¿no sabían que con una devaluación del 50% los precios subirían? Cuando dijeron que los precios ya se habían ajustado al dólar blue y no subirían más, se equivocaron o mintieron. Usaron palabras para ilusionar, se necesitan hechos para gobernar.

Un periodo recesivo inevitable

Con alta inflación, superior a dos dígitos, el gradualismo es peligroso, alarga el periodo de regateo ínter-sectorial y con ello flaquea la credibilidad económico-política. Ir por detrás de los hechos en lugar de conducirlos, es el costo que pagan los imagen-temerosos. Eligen mal el costo político, por cortoplacistas.

Así llegamos a la necesidad de un periodo de “sequía en la calle”, austeridad general acotada, hasta que se manifieste en los mostradores. En cincuenta días quedó definido el idioma a utilizar con los empresarios para que detengan la suba de sus precios: ventas difíciles y financiación carísima. Solo la dificultad para vender unida a una falta de financiación, impulsa precios a la baja.

Es palo y zanahoria en la economía de mercado o controles de precios en la quimera populista.

Mientras tanto, la lucha para “hacer creer” que vamos hacia una inflación decreciente, pero sin mostrar resultados, es  desesperada. Ofrece serios problemas de credibilidad que explican por qué no hubo, ni hay, acuerdos de precios y salarios.

La aplicación de tarifas elevadas es correcta, reduce el déficit fiscal inflacionante y reduce capacidad adquisitiva por sequía de bolsillos. La absorción de liquidez por el Bco. Central es valiosa, por ahora.   Aunque ambas no son suficientes.

La eliminación de los créditos al consumo y su encarecimiento resultan indispensables, tanto como la postergación de las erogaciones del sector público. Los contratistas, alcahuetes de Cristina, ya ganaron bastante.

Elegir el costo político

Gobernar es elegir el costo político… siempre hay que optar.

El dilema se presenta constantemente, por eso importan dos requisitos: capacidad de decisión y pensamiento formado con anterioridad. En este caso, la decisión de atacar la inflación desde el primer día no estuvo presente, lo que hoy significa que la acción debe ahondarse o el gobierno pagará el costo político que no quiso pagar antes.

El problema está mal enfocado, no es con el sector laboral, sino con los empresarios. Ellos suben sus precios midiendo las consecuencias, y mientras no tengan palo irán por la zanahoria.

Al mismo tiempo los empresarios son los ídolos de este momento, deben ser cuidados y entendidos, ellos tienen que invertir y arriesgar, por eso entendámoslos: no son filántropos.

Para elegir el trato que les cabe debiéramos reflexionar como en la calle: “El chancho no tiene la culpa, sino el que le da de comer”, y un gobierno con miedo a la austeridad… les da de comer.

 Éste no es el único tema, pues ¿quién puede hacer recular a los líderes gremiales si se ven como los únicos que ponen el hombro? No corresponde comenzar por el eslabón más débil, llevan años entre licuación de salarios y caída de empleo.

La mínima equidad requiere que paguemos todos, empresarios trabajadores y consumidores… al mismo tiempo.

Una sequía para todos, explícita, formal, explicada, limitada en el tiempo, es el único camino. Y quien la lleve a cabo liderará. ¿Quién no ha pasado un período de austeridad para equilibrar sus despilfarros? Despilfarro populista en nuestro caso.

 Conducir es tomar la iniciativa. Ahora, la iniciativa es recoger el barrilete inflacionario, ¡no esperemos hasta que caiga la confianza!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MACRIMASSISMO

On 25 enero, 2016, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

Durante el período de campaña de 2015 muchos sostuvimos la necesidad de que Mauricio Macri lograra un acuerdo con el Frente Renovador. Lo dijimos desde el sentido común: 1. “Si la formula Cambiemos gana las elecciones, el gobierno carecerá de gobernabilidad, en el Congreso y en la calle, su accionar quedará trabado”. 2. “El peronismo alcanza al 50% de los votos, es enormemente popular y gobernar desconociendo esa realidad, en medio de un cambio difícil, es como creer en los Reyes Magos. Una ingenuidad para chicos.”

Mauricio Macri ganó las elecciones de la mano de los desencantados del populismo, no de los enamorados de su plan político-económico nunca presentado, y ocurrió lo previsto: el gobierno macrista chocó de frente contra su falta de gobernabilidad. No pudo llamar a sesiones extraordinarias en el Congreso y en la calle faltó soporte para un acuerdo entre empresarios y sindicalistas.

Los hechos corroboraron las hipótesis que obtuvimos por análisis.

Luego del realismo de Vidal al convocar y acordar con Massa, el gobierno nacional comenzó a correr detrás de lo mismo. La culminación de éste movimiento fue en Davos, al punto que el Presidente preguntó en público a Massa qué pensaba sobre la continuidad de su segundo mandato, dándole un lugar enorme, innecesario, a su opositor más fuerte.

Se trata de un giro copernicano con respecto al pensamiento macrista de campaña, no queremos preguntar si ese giro es por interés y necesidad política, o por otra causa. En el primer caso, parece haberse creado una dependencia política nunca prevista y no sabemos en qué desemboca.

Pero si ese es el objetivo, ¿para qué meterse en la interna del peronismo  descolocando al propio Massa? Si a ese error le sumamos el envío de fondos a la CABA, desproporcionado con las Provincias, corremos el riesgo que se termine formando un “ni cristinismo ni macrismo”, perjudicial para lograr soluciones compartidas.

Si en campaña no lo entendimos, ahora tampoco. Aunque, posiblemente estemos equivocados, seguramente hay alguna coherencia en alguna parte.

Cuando el macrismo va por detrás de su competidor más fuerte los antiperonistas-macristas no saben adónde ponerse, mucho más cuando saben que el precio de Massa seguirá subiendo a medida que las dificultades internas y externas lo habiliten. Lamentablemente, el balance interno entre antiperonistas y “negociadores” no revela previsión política.

Ventajas políticas y económicas del Macrimassismo

Esta realidad surgente tiene algunas ventajas por el momento:

  1. Al competir, ambos impiden que se forme un cúmulo de poder, peligroso e insano, en un país harto de toda concentración política.
  2. Al apoyarse mutuamente, le dan sustento y agilidad al Cambio.

Como Cambiemos no acordó a tiempo con el Frente Renovador, ahora va por detrás del mismo, entregándole a Massa un gran arbitraje político. Sergio va arbitrando entre la gestión macrista y la confianza de la calle, los empresarios y el peronismo. Todos sumamente atentos al capital político con que cuenta el gobierno, estudian si éste vence a la inercia populista, al Estado pródigo y al gremialismo desorientado (hoy ni cristinista ni macrista).

Es como si Massa representara más bien la democracia, mientras Macri  representa más bien el elitismo y entre ambos consiguieran lo que Aristóteles llamaba Politeia: un gobierno mixto superador de ambos.

La incidencia del Conocimiento en la política es cada vez mayor y la democracia por sí sola, en la Argentina, no ha demostrado habilidad para incorporarlo. Macrismo y Massismo intentan ese aggiornamiento, van por el futuro sin olvidar sus propias referencias políticas: populares-no-populistas.

Ante su nueva posición Sergio Massa se comporta con clase, va creando reconocimiento y agradecimiento, no se promociona, mantiene una actitud  sobria y constructiva. Sin su generosidad, podría sentarse en la puerta de su casa hasta ver pasar el cadáver de su adversario, como sugieren algunos peronistas.

Sacar la cara por un adversario político no es un clásico de la política argentina, requiere visión larga,… pero no es gratis.

No es menos cierto que el peronismo no se reformuló, que Massa no puede aspirar a nada en medio del lodazal peronista y que su protagonismo, muy valioso, está surgiendo en la oportunidad que le brinda el macrismo. El soporte político que entrega Massa balancea con la oportunidad que ofrece  Macri.

Las posiciones partidarias de cada uno no son de incumbencia del electorado independiente. Lo que importa es el trabajo conjunto, habida cuenta del enorme deterioro de las cuentas nacionales dejado por el cristinismo, la degradación institucional del mismo origen y las dificultades externas agravadas. Mientras tanto, el peronismo espectador no está a la altura de sus responsabilidades, hace lo cómodo, pero el que no arriesga no tiene iniciativa… y no gana.

Necesitamos macrimassismo, sin perder por ello su respectiva identidad política, pero sumando a una Nación que es bastante más que sus partes. Vale el resurgimiento conjunto, con visión holista, a generosidad constante.

Sergio Massa, ofreciendo soporte político en Davos, también en Jujuy para   respaldar a Morales, y Mauricio Macri con su acierto en la liquidación del Cepo y su esfuerzo para enfrentar a los holdouts, muestran un proceso de cambio conjunto demandado por un electorado en común. ¡Que no se diluya ese amor!… aunque provenga del espanto mutuo.

El derrumbe populista continúa

Mientras que la coherencia política nacional se arma con el Macrimassismo, el deterioro de la oferta cristinista continúa. Es así porque luego de su gran derrota electoral, ni Cristina ni Scioli atinan a hacer la más mínima autocrítica. Su relato agotado no ha sido reemplazado, la Campora no ha mejorado su clásica falta de propuesta.

Nicolás Macchiavello decía que además de ser hay que parecer, pero el cristinismo se quedó con la segunda parte, actuó lo que no era, inventó su guión, habló como si supiera, se auto erigió y finalmente mostró un ser vacío. En la política no es como en el teatro, se engaña una sola vez. Han quedado encapsulados en el tiempo, sin ofrecer propuesta, mientras que el desprestigio que trae el deterioro económico e institucional legado, los cubre de vergüenza.

Entre el populismo y lo popular se va levantando una frondosa y fecunda realidad económico-política, a mitad de camino entre el sistema agotado de acción de masas y la globalización competitiva necesaria en el siglo XXI.

Nuestra Opinión Pública lo sabe, por eso es optimista y empuja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ÑOQUIS CONTRA POBRES

On 19 enero, 2016, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

La gran mayoría de los argentinos no pertenecemos ni al gobierno ni a un partido político, miramos desde la calle con más respeto por los hechos que por las descripciones para “hacer creer” de gobernantes y partidarios. Preferimos las soluciones de conjunto, nunca las que “salvan” a unos  a costa de otros, como los ñoquis a costa de pobres y trabajadores.

Nos preguntamos: si el Estado está desbordado, con más gastos que ingresos,  salvo a los ñoquis ¿a quién le sirve que permanezcamos cuatro años más con este déficit fiscal que impulsa la inflación?

En cualquier país con alta inflación el gobierno eleva la tasa de interés. Así  consigue que el dinero vaya hacia colocaciones financieras, no a la demanda de bienes, y cae la inflación. Es decir, “como el Estado está sobredimensionado habrá altas tasas de interés mientras el déficit continúe”.

Con altas tasas de interés los empresarios no toman créditos, más bien los devuelven o hacen inversiones financieras, y cae la producción, el empleo y los salarios, agrandándose el número de pobres. Por eso en Estados Unidos y Europa bajan las tasas cuando sube la desocupación. En decir, si mantenemos un gran número de ñoquis elevamos las tasas de interés y con éstas el número de pobres, desocupados e indigentes.

Por eso, valoramos el reclamo para acelerar la eliminación del déficit.

Algunos sostienen que como el gobierno carece de gobernabilidad no puede aplicar una política de shock, aunque realmente  están diciendo: “todo lo que no hagamos ahora lo tendremos que hacer después, cuando se termine la luna de miel, los enfrentamientos laborales estén de moda y los partidos opositores se pinten para le guerra”. Los lentos van por detrás.

Los gobiernos de derecha pueden tener éxito si y solo si son capaces de poner resultados sobre la mesa, es su rol en este mundo. Para estatismo-irresponsable están los populismos de izquierda y derecha, siempre quejosos, utópicos y más simpáticos. Pero ¡atención!, el tiempo político para mostrar resultados es limitado, con años sin crecimiento la impaciencia social calienta todo y el capital político se derrite. Con años de altas tasas de interés, 29 porciento es la tasa pasiva actual, el crecimiento es imposible y posible el malestar. (Las quejas de industriales ya comenzaron)

La Historia, para no ser sufrida, debe ser prevista.

El origen del problema

El gobierno kirchnerista comenzó a fracasar apenas Roberto Lavagna dejó su gestión, el deterioro fue máximo con Cristina, creyente del populismo. Cuando comenzó el estancamiento actual, en 2011, el gobierno no tuvo mejor idea que ocultar la desocupación contratando ñoquis en los Estados nacional y provincial.

Para dar una idea de la magnitud, basta decir que mientras en Alemania los empleados públicos alcanzan al 3% de la población, aquí son el 10%. Los ñoquis, herederos del populismo, impulsaron la pobreza en nuestra población hasta el 30% de la misma.

Ñoquis y pobres son la “justicia social” del populismo.

Experiencia histórica y referencia externa

Podríamos quedarnos en duda, esperar y ver, pero si en lugar de actuar miramos, después no tendremos prestigio para corregir el rumbo. Mejor es corregir a tiempo y la evidencia histórica facilita la comprensión.

I. El ministro Martínez de Hoz sorprendió a su audiencia televisiva diciendo: “El gasto público tiene una estructura rígida”, descartando así cualquier ajuste del Estado. Enfrentó la inflación con medidas monetaristas, que hicieron subir a las nubes la tasa de interés, y con una tablita cambiaria para reducir el ritmo de devaluación. Según dijo, llegaría la convergencia entre precios internos y tipo de cambio. No lo logró, el atraso cambiario fue enorme y explotó. No hubo coherencia entre déficit fiscal y altos intereses, pero éstos “acostaron” la producción industrial y agropecuaria. ¡Que no nos ocurra lo mismo!

II. Años después, el ministro Roberto Lavagna logró un magnifico equilibrio fiscal, el presidente nombró a Alfonso Prat Gay en el Banco Central y éste controló la inflación aplicando restricciones monetarias. ¿Por qué en este caso las medidas monetarias tuvieron éxito? En ese contexto, la ausencia de déficit fiscal explica el éxito de las medidas monetarias aplicadas. No es el caso actual, no nos hagamos los rulos.

III. En nuestro vecino y querido Brasil el populismo petista no ha dejado estatismo por hacer. Con él la expansión monetaria elevó la inflación y luego, para compensar, elevó la tasa de interés. El resultado era esperable: recesión y desocupación. Y Dilma pretende aumentar impuestos.

Desgraciadamente para ellos, y nosotros, el populismo está degradando la moneda creada por Fernando Henrique Cardoso, un caso de crecimiento del Estado a costa de la Nación. Por eso, argentinos y brasileros deberíamos adoptar los acuerdos de Maastricht para el Mercosur.

En los casos I. y III. se usaron políticas keynesianas para el Estado y  monetaristas para el sector privado, con espanto intra-tumba de Keynes y Friedman, y sin resultados económicos.

Las situación externa ante las inversiones necesarias

El efecto del déficit fiscal no es el mismo cuando hay facilidades de financiación. Por eso los líberal americanos no se afligen con su déficit, en EEUU el financiamiento es infinito y baratísimo. Los países latinoamericanos no tenemos una moneda de reserva internacional y siempre pagaremos caro nuestro endeudamiento externo. Especialmente si caemos en default-habitual como le gusta al populismo-kirchnerista.

Nuestra situación se ve agravada por el default populista y solo podemos esperar altas tasas externas si no lo reparamos. Es un problema para este gobierno y para cualquier otro en el futuro, así que la cooperación del peronismo democrático con este gobierno, en los acuerdos con los holdouts, es de máximo interés.

Mostraría una convergencia político-económica posible, demostrativa, de alto beneficio mutuo, actual y futuro. Es un ejercicio de colaboración política, suprapartidaria, en el interés de la Nación.

Los independientes, desde la calle, lo buscamos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NUESTRO CICLO FATALISTA

On 13 enero, 2016, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

El problema político de los países europeos-latinos y el de América latina es el mismo.

Ambos grupos los partidos políticos han perdido prestigio a fuerza de des-ocuparse de la Nación, sólo actúan tras objetivos partidarios. Y como los comicios se realizan en plazos cortos, tampoco encuentran razones para resolver problemas de largo plazo. La Nación les queda grande.

Así, la partidocracia y las elecciones periódicas han envenenado nuestra democracia, hasta convertirla en fuente constante de crisis nacionales. En todos los casos el resultado es la fragmentación partidaria, como acaba de ocurrir en España, Italia, Brasil, Portugal, Francia y en nuestro querido país. Entonces, cuando ningún partido es suficiente, ¿cuál es el rumbo de la Nación?

Frente al vacío periódico de poder y de rumbo, nuestros países sucumben ante una organización interna que permanece en el tiempo, supera las elecciones y acumula más poder que los partidos políticos: el Estado.

Lo que explica la enorme dificultad para detener el gasto público, verdadero botín de los partidos políticos. Pero cuando esa dificultad se resuelve con éxito, acotando el Gasto público, inmediatamente crece el descontento político, la reacción y el populismo, iniciándose la fase negativa del ciclo.

Llega un momento en que la democracia, dependiente de resultados electorales, no del conocimiento, prefiere al Estado que a la Nación. Ésta se ha vuelto  abstracta, no es una palanca de acción política interna, y para la partidocracia no es de tanto interés como el Estado. Entonces se hace grande el aparato estatal, fuente de innumerables cajas para financiar la política, presupuestos gigantes y corrupción rampante.

Hasta el límite actual donde…es el Estado acotado o la Nación.

Unos contra otros

En nuestros países, sin excepción, encontramos enfrentamientos internos  respecto de la proporción del Estado en la Economía.  Discusión sorda desde que los interesados en la expansión del Estado solo ofrecen  argumentos políticos, sin atender las razones de sustentabilidad económica. Por eso, cada vez que asumen el poder terminan perdiéndolo por razones macroeconómicas. Como Cristina en nuestro país, el socialismo español y el agotado PT brasilero.

A pesar de ello vemos partidos políticos dedicados al resentimiento y la protesta, Podemos en España, Partido de los Trabajadores en Brasil, Partido Bolivariano en Venezuela, Frente para la Victoria en Argentina y Siriza en Grecia. Todos incapaces de ofrecer soluciones económicas de largo plazo, ni financiación para sus programas inmediatos.

Estos partidos admiran el realismo mágico, magnifico en la literatura sudamericana, vacío en la política de todos lados. Desconfían del conocimiento macroeconómico y tecnológico, confían en el poder de los votos comprables, degradan la democracia cultivando la ignorancia y su consecuencia política: la demagogia.

Como en Argentina, retroceden cuando la población los rechaza por falta de resultados económicos, después de dejar la nación hundida. Solo entonces comienza la parte positiva del ciclo, reordenando el despilfarro estatal, rehaciendo la capacidad económica de la Nación…hasta la próxima reacción populista.

El aspecto perverso de este ciclo de Construcción y Deconstrucción es que en el período de ajuste nuestras poblaciones tienden a protestar rechazando el mismo, con olvido del costo social del populismo. Mientras que en el período de desajuste, con despilfarro fiscal y politización, la tolerancia social se instala…hasta su propia derrota. El resultado neto de este ciclo es el fracaso como Nación.

Soluciones Argentinas

Un partido político sólo no progresa porque la fragmentación admite, únicamente, acciones menores. Y ya hemos visto que en la fase positiva del ciclo, cuando prevalecen los ajustes al Estado, las necesidades políticas de apoyo son mayores. Vencer la inercia del despilfarro no es para partidos aislados, no se navega contra las olas sin fuerza para subirlas.

Hemos visto a Macri impedido de solicitar sesiones extraordinarias en el Congreso por falta de apoyos, retroceder en el nombramiento de Jueces de la Corte Suprema por decreto y volver a retroceder ante el acuerdo Económico-Social para precios y salarios. Es más, los argentinos no contamos todavía con un plan de reordenamiento fiscal, cuestión central, definitoria del carácter de gobierno.

Todo por falta de gobernabilidad,  no superable con personalismo, éste no representa un proyecto político.

No preferimos acuerdos como con el radicalismo, tras objetivos electorales, sino acuerdos supra-partidarios con objetivos nacionales, por temas referidos a políticas de largo plazo. El ejemplo actual más valioso es el acuerdo suprapartidario entre los dos principales partidos alemanes.

El peso del Estado en la Economía, las relaciones externas positivistas (hasta ahora lo mejor), la elevación del Poder Judicial hasta el más alto nivel de referencia y la derrota de la narco-política, son algunos temas para los acuerdos mencionados. Muchos de ellos incorporables a nuestra Constitución, forma precisa para quebrar el ciclo.

La asociación de personalismo con gestión solo administrativa, en medio de ajustes económicos necesarios, ahuyenta al ciudadano con capacidad crítica, no percibe en esa asociación la forma definitiva de quebrar el ciclo. Pero ¡cuidado!, es el ciudadano más valioso, fue el protagonista político para alcanzar esta fase positiva en la que estamos.

Por eso resultaron más que importantes los dos éxitos recientes del gobierno: la recuperación de los prófugos narcotraficantes y el acuerdo con los intendentes peronistas en la Provincia de Buenos Aires. A ese respecto, es alentadora la reconstrucción del peronismo democrático, otra vertiente en el lado positivo del ciclo, y advierte como sus intendentes que no puede solo.

 Los independientes pedimos generosidad, para que el viaje a Davos no se agote en personalismos-Macri ni partidismos-Massa.

Una Nación creativa, dueña de su destino, que se sobrepone y vence a su ciclo fatalista, nos está esperando. ¡No la defraudemos!

 

CONSECUENCIAS PREVISIBLES

On 18 diciembre, 2015, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

Durante el período de campaña muchos independientes señalamos la conveniencia de que el macrismo lograra un acuerdo con el peronismo democrático de Sergio Massa y José M. De la Sota.

No por razones electorales, pues no creemos en el  cortoplacismo electoralista, nos preocupaba la dificultad de gobernar sin gobernabilidad, especialmente  ante la herencia macroeconómica.

La imaginación vacía de los antiperonistas “cabeza hueca” triunfó, no hubo ningún acuerdo con el peronismo moderado y hoy, a tres días de iniciado el gobierno, las consecuencias sobresalen.

El gobierno decidió no llamar a sesiones extraordinarias en el Congreso debido a que recién ahora se da cuenta que no tiene mayoría suficiente para sancionar las leyes enviadas. Menos quiere mostrar su insuficiencia para lograr los dos tercios necesarios para nombrar a jueces de la Corte.

Como consecuencia y para contar con apoyo en la Justicia, el gobierno creyó que podía nombrar a dos Jueces de la Corte por decreto, (hasta que el Senado los apruebe, o no).

Es decir, primero decidió postergar las sesiones del Congreso hasta marzo y luego avanzar sobre las atribuciones del Senado ahora mismo. Una acción en zigzag, como habíamos anticipado que ocurriría.

Cometer errores políticos y después “tapar agujeros” no es un método  exitoso. Peor, la formula cristinista de avanzar sobre la Justicia no era esperable en Mauricio Macri, éste desestabilizó a sus seguidores y creó un horrible antecedente anti-republicano: el Ejecutivo puede nombrar por decreto a los Jueces de la Corte.

Todo como consecuencia de no haber previsto y actuado en campaña una fecunda coalición política con el peronismo democrático para garantizar gobernabilidad. ¿Habrá aprendido?

Algunos han dicho, con inocencia, que esta decisión tiene una explicación política, la de fortalecer al gobierno entrante, pero es lo contrario, es una muestra de debilidad y soledad. El peronismo-K, el de Massa y Urtubey, el laboral, la socialdemocracia de Stolbizer, la izquierda y una parte del radicalismo, hicieron “rancho aparte”, no apoyan los nombramientos por decreto. El gobierno se arrinconó solo, gastó a cuenta de su capital político inicial y finalmente retrocedió.

A todo ello debe sumarse el rechazo del diario “La Nación” en su editorial del 16/12, que no solo representa un punto de vista jurídico sino que interpreta a lectores macristas.

Nuestra opinión independiente es que fue muy poco inteligente rechazar el aporte político de MIA durante la campaña y muy torpe nombrar a jueces de la Corte por decreto. Pero una cosa trajo la otra y hoy el macrismo se ve obligado a correr detrás de los gobernadores peronistas, necesitado de sus votos en el Senado. ¿Para qué vivir detrás de los hechos? ¿Lo que no se hizo antes se puede hacer después sin costo adicional?

 Es que las consecuencias no-queridas de un proyecto no-pensado se llaman  “desgaste por improvisación”, son muy peligrosas en un escenario analítico de alta volatilidad.

Ahora el macrismo constata que solo no puede, esperamos el reconocimiento de su error y un acuerdo con el peronismo democrático…antes que sea tarde y el peronismo, asustado por las improvisaciones, se arme solo. Por eso valoramos la revisión del juramento de los jueces y las palabras de Mauricio Macri: “A veces se cometen errores. Debería haber comenzado al revés, negociando con los peronistas”. (Citadas por Carlos Pagni, L.N. 17/12).

Mientras tanto los independientes preguntamos:

1. En un gabinete de ejecutivos, ¿existe percepción política?, ¿o son como el expeditivo abogado que aconsejó el decreto?

2. Al plan Prat Gay, muy valioso, con giro de precios relativos entre bienes transables y no transables, con tasas de interés recesivas (como deben ser), de difícil asimilación social “a priori” y enorme beneficio social “a posteriori”, ¿piensan hipotecarlo por ausencia de soporte político?

3. La falta de convergencia entre los resultados económicos futuros y la resistencia político-social presente, ¿se resuelve en solitario?, ¿o se termina corriendo detrás de los votos peronistas?

4. La falta de visión política ¿cuanto cuesta en términos económicos?

Conste que al hacer la crítica cumplimos con el pedido de Mauricio Macri.

 

 

 

 

 

 

NUEVO PARADIGMA PERONISTA

On 13 diciembre, 2015, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

Utilizaremos el concepto de paradigma, proveniente de la filosofía de la ciencia, porque es más preciso que el de “época”. Éste, de tipo histórico-cronológico, no explica cada meta-teoría política con su método, ni la causa eficiente de su abandono.

La decisión de nuestro electorado de quitarle apoyo al populismo en las elecciones de 22 de Noviembre colaboró con algo trascendente más allá de nuestras fronteras: la convicción del electorado venezolano de que en elecciones libres se puede derrotar al populismo. Porque como en Argentina, al deterioro político-institucional se suma el caos económico.

Esta convicción se transformó en hecho en las elecciones legislativas venezolanas y con ello quedó firme el fenómeno político sudamericano más importante: el derrumbe sin retroceso de la ideología populista. No solo fracasaron Cristina y Maduro, sino Laclau y los teóricos ideológicos.

Ésta caída produce varios efectos adicionales. Uno sobre el residuo político argentino, el peronismo-K, desde donde intenta obstruir y resistir Cristina. Ella, sin hidalguía, desesperada por la entrega del poder, selló su derrota con grotesca intemperancia, para vergüenza del peronismo.

El K-peronismo resultó doblemente desprestigiado, en la Argentina y en el mundo, sin ofrecer una salida positiva… solo rencor.

El peronismo de Perón se encuentra avergonzado por el país quebrado que entrega, por ser soporte de corrupción y narco-política, por ser mandado por una persona con problemas emocionales y acceso al ridículo. A ello se suma el vaciado de las cajas políticas, ya no cuenta con el Estado nacional y el de la Provincia, al tiempo que la Justicia, actúa sobre el financiamiento por corrupción.

Otros efectos posteriores son los derrumbes de Maduro a nivel presidencial y el de Dilma Rouseff por juicio político en el Congreso, en un contexto de derrumbe político populista sin respuesta económica interna ni externa.

En éstas circunstancias, ¿qué puede ofrecer Cristina al peronismo, hoy necesitado de recomponer su imagen tras la derrota electoral y el derrumbe del populismo como ideología?

El cristinismo ha quedado afuera del radar peronista, ya no es peronismo sino “esa cosa incomprensible”, como la definió un dirigente laboral.

El peronismo-K llegó a su agotamiento por obra de Cristina Fernández y su  engaño a los trabajadores, los reconocidos por Perón. Dichos engaños fueron: licuar los salarios con inflación y traicionar a los representantes laborales en las listas de legisladores, más la anulación del crecimiento económico, única fuente sustentable de trabajo.

 Su “relato” no puede explicar el derrumbe económico de su gobierno, el deterioro político en Venezuela, la huida de los peronistas del Frente para la Victoria, la derrota de su candidato, la incapacidad electoral del camporismo, el descrédito en los mercados o las razones objetivas de su resentimiento.

Un modelo incapaz de explicar no puede predecir, solo le queda adivinar y el futuro se le escapa. Por eso no sirve como proyecto… y se cae de la Historia.

 Hoy el que siga a Cristina es masoquista, no tiene un partido político sino un residuo toxico, sin destino. Y se confirma: en el Congreso nacional de 96 proyectos presentados ninguno resultó aprobado, en la Legislatura provincial la presidencia fue para Jorge Sarghini del Frente Renovador y ante el boicot a la asunción del presidente el FpV se quebró.

Nuevo Paradigma

El nuevo paradigma peronista deja atrás el “relato” porque éste no explica ni predice, aunque tergiversa las palabras hasta “demostrar” que los hechos lo avalan. Es autorreferente sin vergüenza.

Algunos giros semánticos usados son: “es estigmantizante medir la pobreza”, “los delincuentes son las víctimas”, “la inflación es una sensación”, “el capitalismo es decadente, nosotros conocemos la solución”, “los periodistas mienten”, y otros implícitos como “el Estado es gratis” y “nosotros no deformamos la realidad, ella nos obedece”

 Algo creíble por los sin educación, los comprables con cargos o con planes “sociales”, hasta que la falta de resultados económicos y sociales, como la inflación y la pobreza, desnudan el método de adecuar la realidad al relato. Perón había dicho: “La única verdad es la realidad”, pero esa verdad no la aprendieron.

El nuevo paradigma valora la realidad, como siempre hizo el peronismo,  es su constante histórica. Con su realismo superó al formalismo radical y al conservadorismo en las calles.

Ahora, respetando la realidad, las instituciones y la economía de mercado, construye su nuevo paradigma. Trata de corregir las deformaciones contrarias al Trabajo, a la familia y a la convivencia pacífica, sin persecuciones violentas, estatismo agobiante o la inflación creada en el primer peronismo: fallas del 45 copiadas por Cristina. Eso aprendió.

El realismo en el campo social pasa por eliminar el resentimiento, la narco-política y el uso de incultos como votos-relleno, porque con el “relato” cayeron pobres y trabajadores.

El nuevo paradigma se va construyendo con líderes como Massa, De la Sota, Urtubey, Lavagna, Redrado, que enfrentan dos nuevas enormes realidades.

Realidades impactantes

 En el Trabajo

La demanda de Trabajo proviene del crecimiento económico, pero éste no puede hacerse sobre espaldas del trabajo, son interdependientes.

Si la C.G.T. no colabora no habrá crecimiento, entonces será pasto para la izquierda, y si no defiende los salarios también será ese pasto.

Si las empresas no colaboran con el control de la inflación caerá la voluntad del Trabajo, anulando el sistema, y si aceptan altos salarios pierden competitividad hasta quebrar.

De ésta inter-dependencia sólo se sale con acuerdos de respeto mutuo. No sirve un Trabajo aislado sin compromiso con el crecimiento. Aunque hay un requisito: un gobierno con férrea voluntad ante el gasto público y la emisión monetaria, pues la inflación destruye la relación de respeto.

Todo un desafío para el Trabajo peronista.

En el escenario partidario

Éste escenario se modificó para todos los partidos políticos argentinos, en especial para el peronismo. El enorme giro de los independientes en Octubre y Noviembre demuestra la presencia de un nuevo interlocutor político con voz y voto: el votante independiente. Un ciudadano que analiza, no es masa, no acepta caudillos, ni es voto cautivo.

Para los independientes no está en juego el peronismo o Cambiemos, sino la Argentina, así que analizaremos la responsabilidad con que actúa cada uno ante la Nación, haciendo crítica constructiva sobre cada uno. Lo haremos sin necesidad de partido alguno, trabajando sobre la Opinión Pública, porque está instalada la cultura crítica, hecha de información y conocimiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TIEMPO COMPARTIDO

On 3 diciembre, 2015, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

Conviene entender los fenómenos por sus causas, es una forma de prever qué ocurrirá cuando estas no actúen. En el caso del triunfo macrista muchos independientes sufrimos dudas a partir de la debilidad de Mauricio frente a Cristina durante su gobierno de la Ciudad. Llegamos a pensar que era el candidato opositor preferido por la presidenta.

El enfrentamiento con Cristina estuvo a cargo de Sergio Massa que, después de formar su partido, llegó a impedir la re-reelcción de Cristina. Por eso la unión de Massa y Macri surgía como indispensable para batir al populismo, causándonos aflicción cuando se malogró.

La falta de un proyecto macroeconómico macrista agregó desesperanza, el Pro  no lo tenía o era vergonzante del mismo. Todavía no está claro y las elecciones no dieron referencias, el voto fue contra-populista sin aprobar un plan económico. Sobre éste tema deberíamos rezar.

Durante el período electoral varias causas actuaron sobre el resultado:

1. Aníbal Fernández ahuyentó a las familias que, alertadas por la Iglesia, huyeron despavoridas 2. Los desplantes de Cristina descolocaron a Scioli y éste quedó sin posición propia 3. Un enorme desprestigio por corrupción-inseguridad-narcotráfico con pánico económico por inflación y vaciamiento de cajas, impactó en la opinión pública.

El resultado neto, tras los factores negativos de uno y otro lado, es que Mauricio Macri llegó a la presidencia. Y debemos darle todo el beneficio de la duda, estuvo en el momento y la hora adecuados para derrotar al populismo.

Los errores de Cristina precipitaron la diáspora de peronistas, la abandonan  por conducir a la derrota, corroborando la rebelión massista de 2013, reubicando al peronismo en la centroderecha, aspirando a ser moderno y democrático, ni populista ni resentido.

Pero no está organizado, sólo sabe lo que no quiere, de modo que el período macrista le resulta necesario. Necesita tiempo para formar el partido, definiendo identidad y liderazgos. Mientras tanto, las declaraciones públicas de Massa, De la Sota, Urtubey, Sola y los gobernadores peronistas, resultan una guía, donde vemos con satisfacción que predomina el rumbo previsto: colaboración peronista con la Administración Macri.

(Probada en el acuerdo Vidal-Massa para que Jorge Sarghini presida la Cámara de Diputados provincial, más otros en el Senado nacional.)

Éste peronismo no está en condiciones de creérsela, no tiene “la vaca atada”, vive su grieta con Cristina, manantial de discordia. No saldrá entero y su acercamiento al macrismo es hoy el único lugar que le cabe. No se trata de amor sino de espanto, cuando también el macrismo necesita tiempo para mostrar resultados… Estamos en tiempo compartido.

Quieran o no, el nuevo peronismo y la Administración macrista convergen hacia una centroderecha unificada en todos los niveles sociales, creativa, positivista y de largo plazo… siempre que se logre el éxito económico.

 Así el Pro, “senza coalizioni”, comienza a recibir opciones no radicales, estas se “enfriaron” cuando Ernesto Sanz se ofendió y borró. Ya mismo, la derrota del populismo más la aplicación de la cláusula democrática con Venezuela, le dan a Macri una enorme aceptación externa, que facilita las negociaciones financieras de soporte para eliminar el cepo. También la corrección de precios relativos prevista ya impacta sobre carnes, harinas y pan.

Convergencias exitosas

I. Una vez agotada la propuesta antiperonista de la Revolución Libertadora, Arturo Frondizi y Domingo Perón sellaron una alianza magnifica que dio apoyo político a un desarrollo original, imaginativo y fecundo. Los argentinos lo seguimos añorando y ahora actúa como fuente inspiradora.

Pero Frondizi era de origen radical yrigoyenista y el acuerdo lo hizo con Perón. Aquel giro inteligente, ¿inspira a la nueva convergencia?

II. Carlos Saúl Menem, recibió el gobierno con gran inflación y un Estado deficitario. Comprendió que si quería el crecimiento económico debía hacerlo por derecha, porque ésta es útil para ello, así como la social-democracia entiende de distribución, estatismo y utopías aceptables con la barriga llena.

Enseguida acordó con el ingeniero Álvaro Alsogaray, seguidor de Ludwig Erhart, ministro de Adenauer, la derecha económica alemana. Colaboró con EEUU y consiguió innumerables inversiones para las empresas públicas deficitarias. La economía marchó y fue reelegido. Después se equivocó.

Aquella convergencia por derecha fue popular, exitosa y repetible sin necesidad de reproducir sus errores: “roba pero hace” y desocupación del 25%.

III. José Manuel de la Sota, gobernador por excelencia, deja su lección   expresada en el voto hacia un gobernador de su riñón. Dice, “se puede hacer producción agropecuaria, industrial y de servicios, ganar elecciones y ser peronista”. Y cuando el candidato presidencial Mauricio Macri gana con más del 70% entonces estamos ante un ejercicio constante y sonante  de convergencia. Los cordobeses lo hicieron.

Para los independientes, ese gobernador muestra una aptitud innata para la integración social y territorial, con sobrada habilidad política. Lo merecemos, la convergencia también.

IV. Cuando la Reserva Federal americana decide el nivel de la tasa de interés a partir de la tasa de desocupación, actúa con lógica laborista y peronista. Utiliza ciencia económica y sentido político, Alfonso Prat Gay lo sabe.

Núcleo Positivista

¿Qué es lo que más bien se da?, esa es la primera pregunta del realismo positivista. En Argentina se dan dos realidades, un peronismo politizado con 50% de los votos y otro electorado en búsqueda de riqueza, con casi 50%.

¿Cómo hacer una síntesis constructiva con esas realidades?, esa es la segunda pregunta del positivismo.

La pasión macrista por “el hacer” muestra el espíritu realista, empirista no dogmático que caracteriza al positivismo. El enorme realismo de Perón al posicionar al Trabajo en el centro de lo social y político, representa el  positivismo-social de su fundador, Auguste Comte.

Y en toda nuestra sociedad campea el espíritu positivo…harta del amargo e inoperante resentimiento populista.

Tiempo competitivo

El tiempo compartido termina en dieciocho meses, cuando comience el tiempo competitivo, pues a mediados de 2017 nuestros partidos volverán a su miseria política. Dejarán sus aportes acompañando ajustes, para abocarse con toda mezquindad a conseguir más bancas en el Congreso. Agitarán los resultados no logrados y las diferencias a nivel nacional con Massa y Sanz estarán presentes.

Las dificultades de gobernabilidad crecerán, obligando a arrancar ahora, rápido y profundo, a pura iniciativa, desde el 10 de Diciembre. Una ventana de tiempo de dieciocho meses es estrecha, no entra todo el cambio necesario. Y no funciona en oscuridad.

La derrota del populismo se explica por el fracaso del aparato  peronista, éste fue reemplazado por otra influencia decisiva: la Opinión Pública. Vamos por ella sin más oscuridades ni ocultamientos o habrá nuevo miedo.

“El pueblo quiere saber de qué se trata” dice un eco bicentenario.

 

 

 

DERROTA DEL POPULISMO

On 23 noviembre, 2015, in Politica independiente, by Carlos Lanusse

Nuestra historia reciente es el resultado de millones de decisiones individuales, dirigidas a quitarle apoyo electoral a una concepción política masiva perjudicial para la nación.

Nuestros ciudadanos se dieron cuenta por sí solos, desde 2013 percibieron el agotamiento de un modelo-masivo-de-poder y lo rechazaron votando a Sergio Massa. Hoy fracasó el populismo, mañana se agotará otro modelo, pero ha quedado instalado un sujeto político no-partidario: el ciudadano.

Los argentinos, como conjunto informado, estamos superando en influencia política a los partidos y sus parcialidades. La huida de miles de peronistas hacia M. E. Vidal en la Provincia, es una demostración de independencia personal, esos votos ya no pertenecen a ningún partido. En Jujuy, Córdoba, Mendoza, Buenos Aires y la Nación, y en muchas intendencias, los votos fueron hacia distintos partidos con un objetivo común: el rechazo del populismo.

Hemos elegido la verdad crítica, por sobre la verdad masiva (populismo) y la dogmática (ideológica). Es una victoria cultural sobre el poder.

Entre todos hemos cambiado el sujeto de la política, de jefe dominante a ciudadano votante. Así no inventamos buenos gobiernos, evitamos los malos. El método electoral es quitar el poder, el gobierno entrante debe acreditar el suyo o perderlo nuevamente.

Por aproximaciones sucesivas, descartes electorales y renovación de la opinión pública, nos acercamos a una verdad que deja atrás la anterior. Hemos dejado atrás la democracia-masiva, instalando capacidad crítica individual.

 Capacidad Crítica Instalada

Sobre la base de su evolución social, el análisis del poder y el poder del análisis, nuestro electorado va ubicando a la política en posición más próxima a la Cultura. No solo en aplicaciones tecnológicas, sino en el conocimiento como límite del poder. Conocimiento e información son críticos rebeldes del poder y formadores de opinión pública, valores para un cambio profundo.

En todo el mundo, la clase media supera la lucha de clases en favor de la visión de conjunto. Esta clase nos permitió superar al populismo resentido, impulsor de odios y corrupción, porque practica la crítica metódica.

Por supuesto que no usaremos esta capacidad hasta terminar con el populismo para luego suspenderla ante al próximo gobierno. Nuestra crítica política está instalada y continúa ofreciendo resultados:

1. La constante de temor electoral

A) El presidente de la Rúa tuvo temor a perder votos durante su campaña, evitó decir que la Convertibilidad estaba agotada, un objetivo electoral. Muchos advertimos “temor en campaña es temor en gobierno”, estaba claro que el gobierno no tomaría medidas importantes por falta de coraje. Así fue, la Convertibilidad explotó y el presidente salió por el techo.

La interpretación electoral fue perjudicial para el pueblo y la Nación.

B) Años antes Raúl Alfonsín, con visión electoral, no se atrevió a enfrentar el enorme déficit fiscal creador de inflación, que en su mayor parte provenía de empresas del Estado. El resultado fue la hiperinflación que lo derrotó, y se vio obligado a renunciar.

La interpretación electoral fue perjudicial para el pueblo y la Nación.

C) Carlos Menem no hizo anuncios en campaña y cuando asumió volvimos a hiperinflación. Desesperado, con su tercer ministro de economía, enfrentó al Estado sobredimensionado deteniendo la inflación. No tuvo temor electoral porque contó con la gobernabilidad que le ofreció el peronismo… hasta la desocupación creada por la interpretación financiera.

D) El temor electoral de Cambiemos en lo económico, en campaña, nos preocupa. Pero la diferencia del 2,8% en el balotaje con un peronismo de más de 48% puede atemorizar aún más al gobierno elegido.

Ante números tan exiguos el problema de gobernabilidad es mayor, como consecuencia de no haber acordado con el peronismo democrático Massa-De la Sota.

Mauricio Macri se encuentra ante una victoria opaca, enfrenta una gran dificultad económica contando con gobernabilidad reducida, un dilema económico-político limitante, con riesgo de gobierno en  zigzag.

 2. Compra de gobernabilidad

Cuando el próximo gobierno se encuentre con dificultades de gobernabilidad tendrá que gastar para comprarla. Negociación que dificulta contener el gasto, elevar tarifas, modificar precios relativos y cumplir con metas de inflación. Entonces el peronismo democrático y el sector laboral tendrán la palabra, y el acuerdo con Massa, no logrado en campaña por falta de visión, será inevitable… o habrá estancamiento.

Por eso sobresale la actitud de María Eugenia Vidal, que fue a visitar a Margarita Stolbisser y Sergio Massa buscando acuerdos partidarios. Humildad constructiva que la honra… y muestra el camino político.

 3. Primero la inflación

No se puede soplar y chupar en el mismo acto, tampoco eliminar la inflación e impulsar el crecimiento al mismo tiempo. Si se  expande el crédito y la obra pública manteniendo el gasto, reducir la inflación es producir contradicción entre objetivos monetarios.

Aumentar la cantidad de dinero en relación a la cantidad de bienes y servicios producidos es la condición inflatoria. El gasto público politizado tiene hoy esa condición, pero es una concepción política rechazada en urnas. Entonces, corresponde una relación austera entre cantidad de dinero y bienes creados.

Asumir una cuota de recesión inicial y hacer destrucción creativa, destruyendo lo que lleva a exceso de emisión, creando bienes y servicios con emisión ajustada (sector privado), daría credibilidad al sistema.Paridad cambiaria contra canasta de monedas también, y desmitificaría al dólar.

A mediano plazo necesitamos moneda única, sana y sustentable (no-rígida), ajustando a ella la cuota de obras públicas y servicios del Estado. Sin moneda no hay ahorro, sin éste no hay inversión y sin ella no hay salida política. Moneda sana para pagar salarios es un objetivo políticamente correcto y ficha de cambio para el acuerdo político inevitable.

 4. Revisión del peronismo

Después de la derrota el peronismo buscará su redefinición entre dos opciones: seguir a la Mariscala de la Derrota o alinearse tras la versión peronista democrática-de-mercado. Ésta, si quiere descartar al cristinismo, inicialmente tendrá que apuntalar a Macri… esa es nuestra suerte.

Tras el balotaje, con otro gobierno, nuestro dilema político no ha cambiado: es Populismo o Sociedad abierta. Por eso porfiaremos en la crítica metódica, cultura que acota al poder… ¡hasta ganar!